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dijous, 7 de juliol del 2011

La ventura


Ventura, según el diccionario María Moliner: 1. Felicidad, Suerte o Fortuna; estado de la persona que tiene en la vida las cosas deseables. 2. Suerte buena o mala; supuesta predisposición de una persona a que le ocurran sucesos felices o desgraciados.

Ese es el nombre que ha elegido Manu Chao para su última gira y esa es la predisposición con la que nos fuimos a verlo: a la buena ventura, dejando que las circunstancias acontezcan por sí solas, a lo que depare la suerte. Y que aventura!


Era el último viaje de este fantástico año y había que vivir las últimas experiencias con un plus de emoción. Con mochila, mapa y buenos alimentos, arrancamos Vanessa y yo dirección Poznan (Polonia) a unos 450 km de Leipzig. Medio de transporte: Autostop.

Hasta Berlín llegamos muy bien. Primero un señor que nos llevó hasta la salida a la autopista A9 y nos invitó a ir al pub que tiene en Connewitz. Hasta Berlín nos llevó otro señor de origen turco que pasaba las semanas en Berlín para trabajar en la obra y volvía los fines de semana a Leipzig para estar con su familia. El primero llevaba un Audi nuevecito y limpito, el segundo algo así como un Ford Fiesta de hace 20 años. Pero los dos coinciden eligiendo su lugar de vacaciones: Mallorca.

Desde Berlín, en la A10 fue un poco más difícil encontrar a alguien, la mayoría iban a Berlín o no tenían sitio en el coche, pero aún teníamos mucho tiempo. Fueron dos polacos que hablaban mínimamente alemán con los que, después de ayudarlos a montar un remolque del coche de uno de ellos que se le había reventado el motor, marchamos rumbo a Polonia. Y a Polonia llegamos, pero no a Poznan sino a Szczecin!! Es decir, en vez de hacer, A-E-D, hicimos A-E-C-D, unos 100 km de regalo!



El último señor (un polaco que trabajaba en Berlín) con el que viajamos nos preparó para la llegada: en esta ciudad no hay nada, Polonia es una ruina, aufpassen o cuidado con las carteras... Nos dejó en la estación de tren, para ir directos a Poznan y un panorama... varios vagabundos rondando por ahí, y al ir a comprar los billetes NADIE hablaba inglés o alemán. Además eran las 20.00 y a la chica del Couchsurfing que nos iba a hospedar le habíamos dicho que llegaríamos sobre las 21.00. Empezaban los nerviosismos...

Conversación con la cajera:
- Nosotros: (Señalando a nosotros) Poznan.
- Cajera: 96 zlotys.
- Nosotros: (Indicando reloj)
- Cajera: 22.45.

Bueno ya teníamos asegurado que íbamos a pasar la noche en la ciudad que queríamos. Ahora tocaba llamar a Anna Marie, la chica que nos iba a hospedar y decirle que en vez de llegar a las 21.00 lo haríamos a las 2.00!! Así que más que nada le preguntaríamos por otro sitio cerca de la estación para quedarnos. Al preguntarle por ese hostal baratito, nos responde convencidísima que no, que no pasa nada, que ella se despierta cuando lleguemos y que no hay ningún problema. De puta madre, vamos remontando!

Luego maletas en mano, tenemos 2 horitas para visitar la ciudad, y oye, estaba curiosa. Una iglesia por aquí, cuatro edificios de la época comunista por allá, otra iglesia allá y llegamos a la calle principal con bastantes garitos y bares. Y de empezar preguntándote qué coño hago aquí, te va llegando la idea de, oye pues mira, sino hubiera sido por esto nunca hubiera conocido esta ciudad, vamos a aprovechar! Sobre todo después de tener la seguridad de que sabes donde vas a dormir el paseíto estuvo muy chulo.


El tren no estaba tan chulo. Eran una especie de camarotes de 8 asientos y en el momento que subimos un chaval de pintas barriobajeras nos siguió al nuestro. Mal rollito, 11 de la noche, un polaco malas pintas y nosotros dos... y claro después de lo que nos había contado el de la furgoneta ahí no íbamos a cerrar los ojos ni un minuto, así que nos cambiamos de camarote. Y en éste entra un chaval a vendernos un periódico... superextraño. Por suerte acaban entrando dos chicas jovencitas (que estaban seleccionando camarote con sus padres) con las que empezamos a hablar ¿cómo era eso del inglés? y ya nos tranquilizamos todos (ellas incluidas). La llegada a Poznan muy bien, un bus nocturno y siguiendo las indicaciones llegamos perfectamente a la casa de la majísima Anne Marie, que nos habría en bata medio dormida.

Al día siguiente empezamos la visita turística con un buen desayunito y a la búsqueda de un albergue o algún sitio para dormir, pero antes de preguntar en ninguno, nos envía un mensaje diciéndonos que nos podíamos quedar también esa noche! Así que todo perfecto... La ciudad se dejaba ver muy bien, con zonas con mucho encanto en el centro como la plaza del Mercado donde casualmente había un chaval alemán tocando el piano en la calle, al que le acabé comprando el CD...


Al rato la lluvia puso en peligro el concierto, pero se quedó en un sólo refrescón... y acabamos de ver la ciudad: Castillo Imperial, la Ciudadela y las armas y vehículos de combate de la II Guerra Mundial y la visita obligada de la primera catedral de Polonia, donde estuvo naturalmente Juan Pablo II. En general, muchos recuerdos de la época comunista e incluso algunas semejanzas a La Habana Vieja!

Volviendo a casa Anne Marie y un par de amigas suyas estaban cocinando una quiche (vegetariana) para cenar todos juntos! Y mientras esperábamos que se hiciera cayó la botella de vino que les regalamos... Tuvimos que dejar la comida para después del concierto que había que ir al Lago Malta un sitio precioso donde iba a haber jaleo esa noche.

El concierto increíble, pese a estar rotísimos del viaje del día anterior y del día turístico, lo dimos todo durante más de 2 horas que duró. En este caso era solo Manu con Garbancito a la batería, el crack de Madjid Fahim a la guitarra y Gambeat al bajo. Pero sobraba y los polacos superentregados.


Al día siguiente nos esperaba la vuelta. Sin perder el espíritu venturero, cogemos un tren desde Poznan hasta Frankfurt Oder justo en la frontera alemana y de allí salimos a la autopista para continuar experimentando con eso de hacer trampen. Esta vez teníamos poco tiempo, así que había que ir con bastante brío...

Y así fue. Primero un simpático camionero (mi primera vez en camión) nos llevó hasta Berlín y en aquella gasolinera no tuvimos ni que preguntar. Se nos acercó un señor diciéndonos que si queríamos ir con él! Él tío majísimo, que vivía en la Kastanienalle de Berlín enfrente de la escuela dónde justamente hice un curso de alemán hace un par de veranos. Era un abogado que estudió en Freiburg ciudad de estudiantes y que de joven hacía autostop muy a menudo para llegar a Berlín a ver a su novia e iba ahora rumbo a Suiza, dónde haría turismo activo con su familia. De hecho, llevaba piraguas y bicletas en la furgoneta. Muy a favor de esta manera de viajar, se/nos preguntaba que por qué la gente ya no lo hacía... y llegamos un poco a la conclusión de que existe un círculo vicioso, ya que menos conductores que cogen provocan menos autopistas y viceversa. Y es una lástima, decía.

Nos dejó bastante cerca, pero aún faltaba un empujón. En la última gasolinera a unos 30 km del destino y sin tener que esperar mucho subimos en una furgoneta. Yo iba detrás totalmente incomunicado... y pensando que lo habríamos logrado, que había salido todo mejor de lo esperado, que lo de hacer autostop era magnífico y que íbamos incluso a llegar antes que el tren que debíamos haber cogido... pero no cantemos victoria tan rápido, ya habíamos tenido demasiada suerte en este viaje.

Al pasar 10 minutos bajamos de la furgoneta. Ya era de noche sobre las 23.00 y el lugar donde bajamos no era precisamente el que habíamos hablado al subir, es decir la gasolinera de la entrada a Leipzig. Estábamos en un Restplatz área de descanso donde sólo habían camiones que iban a quedarse a dormir y por donde pasaba muy de vez en cuando algún coche para ir al servicio. Mientras nos dábamos cuenta del lugar en el que estábamos, la furgoneta arrancó!

Así que estábamos perdidísimos. Un miércoles por la noche, por donde no pasaba nadie, sin apenas batería en el móvil, sin saber el lugar exacto en el que estás... parecía que era el fin del mundo!

Pero luego te relajas. Te relajas y empiezas a ver soluciones, cuando en caliente sólo veías problemas. Incluso te das cuenta que hace una noche buenísima, que se ven miles de estrellas y que a una mala, tenemos sacos de dormir...

Los coches que pasaban, pasaban de nosotros, hasta que uno nos dijo el lugar en el que estábamos con lo que pudimos enviarle un mensaje a Martin, un colega checo que se había llevado el coche a Leipzig. Así que una horita más tarde aparecía nuestro salvador que nos conduciría por fin, al fin de la aventura.

Precio del viaje: desplazamiento + dormir 2 noches + concierto + comidas + CD del pianista = 50 €... En Estocolmo 3 noches me gasté 275€...

Porque hay otras maneras de viajar... y de vivir!




dimarts, 31 de maig del 2011

Copenhague


Doncs sí. Són més rubios. Més protestants, més socialdemòcrates, més del nord. Sembla que tot és perfecte i tothom és feliç. Tot està ordenaet, les bicis per ací, els vianants allà... Com a sociòleg no puc passar per alt estos detalls, però realment el motiu del viatge era un altre: visitar al sompo aquell que el vaig haver de convèncer per a que es passara, al mateix temps que jo, el millor de la seua vida. I ell pensarà: "què cabró".

Gustau: - "Tio, quin any mos estem pegant, eh?"

Víctor: - "Ja veus, és que açò és una passada."

Gustau: - "No ens ho mereixem".

Guille: - "Pues sas què te dic? Que sí!"


No venia a veure Copenhague, venia a viure Copenhague. I així ha sigut: un Erasmus exprés, on hem tingut temps per a tot: Cristiania i lo que eso conlleva; noche tonta en el Floss (una altra ronda que paga Víctor); noche loca en la típica erasmus Party acabant la nit a Tibis, el guetto d'immigrants; noche berlinesa, on la llengua alemanya i el clima de la nit, la feren especial; arreglar el món amb l'assamblea de Democracia Real Ya de Copenhague; menjars de categoria (arroset caldòs, pernil i truita de creïlles); Open evening a l'ONU; i Barça campió d'Europa! I tot això sense planejar res... con la calma.

De turismeo tot allò obligatori amb la Sirenita, el Port i tots els carrers peatonals plens de vida. Però el que més em va agradar fou un lloc al que segurament no van els turistes, una biblioteca municipal. Un vertader espai públic on et dóna gust anar a passar el dia. Música per a escoltar, també instruments per a tocar, sales per a jugar els xiquets... una espècie de Fnac però pública. Socialdemocràcia li diuen, on es valora i s'inverteix en allò públic i que és de tots.

La comuna hippie de Cristiania em va defraudar parcialment. Em va defraudar com a turista potser, perquè la imatge que et dus és la de ciudad sin ley, gent venent matèria prima, gent consumint i gent molt penjà. I em defrauda perquè sé o perquè vull pensar que hi ha algo més darrere d'això, que no és només un lloc on el consum i venda de cànnabis és legal, sinó que és un lloc on existeix un altre sistema de vida al marge del sistema, més sostenible, democràtic, pacífic i equitatiu.


La gent, la ciutat però sobretot l'ambient de la Studiestraede 21 convidaven a quedar-se. Una família oberta i acollidora que m'han fet sentir com a casa. Això sí, ja li estava pegant massa canya a la nevera...

Vos espere a Leipzig amics Bankit. I continuarem.





PD: M'imagine als 4 en un programa a la ràdio sobre actualitat política hehehe... Què en penseu?

dimecres, 4 de maig del 2011

Relaciones efímeras

Escrit allà pel mes de març, però vaig oblidar penjar-ho.

Bonito paisaje, sol radiante, cómodo tren... tengo tiempo. Tiempo valioso, de ese en el que no hay nada que hacer, y en el que mientras los paisajes van cambiando de color y las nubes se forman y deforman, te van llegando sin llamarlos ni elegirlos, pensamientos y recuerdos a la cabeza. Poco a poco voy poniendo orden. Hago un alto en estos tiempos de prisas y de carpe diem, y me sitúo, coloco las cosas en su sitio.


Después tengo tres horas más en el aeropuerto. Con toda la calma sigo el libro que me acompaña últimamente Ich weiss, was du denkst (Sé lo que piensas), con el cuál los tiempos de espera, de trenes y aeropuertos que tanto transito estos días, se hacen mucho más entretenidos observando gestos, miradas, posturas y tratando de interpretarlos.

- Perdona, nos puedes hacer una foto, por favor?

Totalmente enganchado al libro, ni me había enterado de que dos chicas se habían sentado justo a mi lado. Con la cámara en las manos llegaba la siguiente pregunta:

- Hablas español?

Preguntas y respuestas se siguieron. Eran dos hermanas que iban a ver a unas amigas a Calpe, una de ellas estudiaba español. Su acento alemán sonaba muy bien. Al principio creía que eran italianas, por esa "r" tan... tan eso, italiana, pero se ve que es así como hablan en Baviera. La foto llegaría cinco minutos después. Era lo de menos.

Las horas de espera se pasaron muy rápido y ya en el avión parecía que nos conociéramos desde hacía tiempo. Sin embargo, dos horas más tarde llegábamos a Valencia y nos despedíamos.

Creo que ellas también se quedaron como diciendo... bueno, y ahora qué?

Me quedaré con el:
- Schön dich kennen zu lernen (nice to meet you)




- Kannst du uns bitte ein Foto machen, bitte?

Mit dieser Frage fing alles an. Ich war im Memmingen Flughafen, am Arsch der Welt sozusagen und während ich mein aktuelles Buch Ich weiss, was du denkst las, setzten sich zwei schöne Mädchen neben mir. Ich bemerkte es nicht.

- Hablas español?

Ich hatte noch nicht das Foto gemacht aber viele Fragen kammen weiter. Woher, wohin, wie, wo, was, wann, warum...


Ihre Akzent klingelte sowie Italienisch, aber nicht! So ist der bayerischer Akzent. Und so war sein bayerischer Charakter: ziemlich nett und aufgeschlossen. Bald waren sie schon quasi meine Freundinnen und es scheinte, dass wir uns seit lange Zeit kennen gelernt hatten.

Stimmt genau die Zeit verging wie im Flug, und ein paar Stunden später mussten wir uns verabschieden:

- Schön dich kennen zu lernen.


dilluns, 13 de desembre del 2010

Mi Berlin

No era este mi Berlín.

Mi Berlín era veraniego, cálido y soleado, colorido... era fresco, divertido, loco, improvisado... rodeado de gente día y noche.

Esta fue la primera imagen a la salida del S-Bahn: un Berlín invernal, gris, seco... y triste. Por la gente, por la luz, por el frío... No era este mi Berlín.

Pero todo esto no menguaba ni un ápice la ilusión que tenía de volver a mi, a nuestra, ciudad. Y esa primera impresión que tuve pronto se desvanecería.

Lo primero cuando un conejo se me cruzaba al llegar al apartamento. No se ve muy bien, pero está ahí, en la parte derecha... La casa estaba por así decirlo "dentro" del Tiergarten, un parque (de los alemanes, es decir, un bosque) situado en medio de la ciudad. Parece mentira que en una ciudad de casi 4 millones de habitantes hayan conejos, y hasta jabalíes, no? Pues así es...
Berlín volvería a ser mi Berlín en breves momentos.

Más tarde, fui a la Friedichstrasse, digamos la calle comercial, y pasando por la Kulturkaufhaus (casa de la compra de la cultura) vi por pura casualidad que había un concierto de una chica francesa. Así que miré a ver qué tal, sonaba esa tal ZAZ:


Pas mal! Una mezcla de jazz, blues, gipsy... Ya veis a partir del minuto 2 como le dan. La verdad es que tiene un directo muy bueno. Así que tres o cuatro años después, me he vuelto a comprar un cd de música. Supongo que será por eso que llaman el valor simbólico, por una especie de compromiso con Berlín y con el francés que empiezo a patear.


Aquí debería dejar una pausa. Lo que vino después fue un poco raro... iba a volver a la casa dónde viví aquel mes de agosto. Saboreando cada calle, la espera de cada semáforo en rojo, hasta cada farola que diría Sabina... llegué a la Wilhelmstrasse. La calle de Olga, de Miquel, de l'Abel, Valentina, Claudia, Mike... Nuestra calle.

Cada mañana nos tocábamos al timbre para ir juntos a clase, cada tarde quedábamos para perdernos por Berlín, cada noche íbamos a alguna casa a cenar, y más de noche para jugar al Ring of Fire por supuesto.

Pero ahora la Wilhelmstrasse estaba vacía. Llena de recuerdos pero sin nadie con quien compartirlos. Así que al final, me fui a la china de la esquina (la tienda) como acostumbrábamos a hacer cada día, y acabé compartiendo los recuerdos con una Beck's... otra gran compañera del viaje.

La verdad es que el volver a un lugar donde guardas tantos recuerdos siempre es un poco delicado. Se me pusieron los pelos de punta cuando entré al metro y me llegó su peculiar aroma. Ese olor era imaginarme a vosotros allí, yendo a clase, volviendo de fiesta...

Últimamente pienso bastante en como sería volver a Leipzig cuando acabe el erasmus y no se... se me hace muy extraño. Al final, los sitios los recuerdas por y con la gente con la que los compartes, y si te falta la gente, el sitio puede perder ese encanto...

El sábado, ya en compañía de mi padre, después de un buen desayuno, nos fuimos a patear Berlín. El Berlín clásico, con el Reichstag y la Branderburger Tor; el Berlín moderno con el Sony Center y la nueva arquitectura de la zona; y el Berlín multi-kulti y social, por supuesto Kreuzberg o el pequeño
Estambúl, dónde acabamos cenando a eso de las 6 de la tarde... Para acabar el día fuimos a un concierto de Fado en una iglesia, una de esas cosas que sólo se hacen con padres, pero que aforunadamente, se hacen.

Todos los días en Berlín eran buenos, pero los domingos eran especiales. Y este domingo también lo fue.

Hoy tocaba el Berlín bohemio y cosmopolita, el Prenzlauer Berg. Un ejemplo perfecto del proceso de gentrificación que justamente estoy estudiando aquí en clase de Urban sociology, Governance and Sustainibility: un barrio históricamente
obrero, que en tiempo de la RDA empezó a ser copado por intelectuales, para ahora ser el barrio más cool, con bares, terrazas, tiendas de segunda mano, talleres de artistas, el Biergarten más antiguo de Berlín, pero por encima de todo, el Mauerpark.

Allí, en la Kastanienalle (posiblemente la mejor calle de Berlín) estaba mi escuela, la GLS, nuestra escuela. Sólo de ver esas tres letras ya se me ponen la piel de gallina.
Todos los desayunos, las Stammtisch, almuerzos, cervezas... y amigos que allí hicimos.
Ah! Creo que también aprendimos algo de alemán...

Nos echamos un buen desayuno para empezar bien el día, dimos una vuelta por este tranquilo y a la vez movido barrio, descubrimos nuevos rincones y fuimos directos al Mauerpark.
El Mauer.

Berlín sin el Mauer no sería Berlín, no sería nuestro Berlín, ya que los mejores momentos que pasamos fueron allí, haciendo una barbacoa, pasando los domingos de resaca tirados en la hierba y al solecito, viendo a la gente tocar música, cantar en el karaoke, y todo esto siempre acompañados de alguna cervezita, que sabían más bien que nunca.

Luego una vueltecita por el mercadillo a ver que encontrábamos, y a ver que comida nos apetecía tomar... y siempre con tranquilidad, sin prisas, simplemente estando allí, nosotros. Explorando y dejándonos llevar. Con mi padre la cosa no fue diferente, será por la magia del lugar: del Mauer y de Berlín.

De allí fuimos al Hackescher Markt, uno de los sitios que me faltaban por ver. Creía que era una plazita con tiendas, pero la verdad es que la cosa era bien distinta. Pasamos casi como de paso y dijimos, pues va ¿por qué no? Vamos a ver! Y menuda sorpresa, una plazita detrás de otra, con tiendecitas muy guapas, muy selectas también, pero que te llevan a otro lugar. Un Berlín nuevo.

Para acabar el día fuimos a la Tacheles, un edificio casi en ruinas dónde hacen arte alternativo y ves a los artistas trabajar la escultura, pintar sus cuadros o tocar su música. Este fue el primer sitio al que salimos por la noche aquel verano. Y el último de este estupendo viaje.

Y es que Berlín es, y será especial. Su marcada historia, su gente abierta, su peculiar olor, sus parques abiertos y grandes, cafés que invitan a sentarse a charlar, a leer, calles amables y tranquilas. El U-Bahn y el S-Bahn, el río y el Badeschiff o la Jaam. La cerveza, la música, la cultura y culturas que allí se mezclan, el ambiente siempre animado y de buen rollo... Este sí es mi Berlín.

Porque cada uno encuentra su Berlín y todos se encuentran en Berlín.

divendres, 10 de desembre del 2010

la de Praga...

Bueno, como al señorito Gus no le vaga ponerse a escribir nuestro viaje a Praga, lo haré yo. Y ¿quién soy yo? Pequeña introducción (que desde que estoy de Erasmus hago mucho): Hola , soy Carmen. Tengo 18 años y estudio Traducción en Madrid, pero soy de Extremadura. Estoy de Erasmus para mejorar mi desastroso alemán y algún día me gustaría vivir en Inglaterra o Alemania. Listo. Conocí al susodicho aquí en Leipzig, y como suelo leer su blog y comentarlo me ha cargado a mí el muerto de escribirlo… De verdad estos hombres de hoy en día… jajaja. Pero bueno yo, encantada, de todas formas me debe una cerveza checa!

"LA DE PRAGA", porque no puede tener otro nombre, fue la hostia (¿puedo decir palabrotas?). Un bonito viernes 12 de noviembre a las 9 de la mañana estuvimos esperando a las Wilma Frauen, es decir, dos chicas majas pero incompetentes que se ponen taconazos para hacer turismo (poco a poco se descubrirá porque las llamo incompetentes). Bueno pues en esto que nos montamos en el bus, un Mercedes ¡cómo no!, y emprendimos el viajecillo. Casi todos estuvimos dormidos en el trayecto, menos algunos individuos, véase Gus y Adri, que estaban dale que te pego a la sin hueso. Como algo caído del cielo paramos a comer en un McDonalds... todo el mundo se puso contento hasta que nos timaron a todos cobrándonos de más… Nos consolamos a nosotros mismos diciendo: "Somos turistas, esto tenía que pasar…’’, (menudos pardillos). Volvemos felices al autobús porque ya quedaba poco para llegar y con el estómago lleno, pero con un regusto amargo en el paladar.

Cuando por fin llegamos al A&O hostel de Praga, estuvimos, ¿cuánto?, una eternidad para que estas dos chicas majas pero incompetentes (por cierto, las presento: Jenny y Kathi) se aclararan con las habitaciones y cómo podíamos ir al
centro, porque claro, el hostal estaba en el culo del mundo (literalmente).

Bueno, llega el momento de elegir con quien compartir habitación. ¿El dilema? Éramos un grupo de 10, y las habitaciones eran de 6. Moni, Iraia, Lucía y yo íbamos juntas así que les dijimos a estos dos individuos que si se querían poner con nosotras, pero como a las otras 4 chicas también les faltaban 2, pues lo echamos a cara o cruz…
Tan mayorcitos y haciendo estas chorradas, pero con toda la satisfacción de ellos dos por ver que nos los estábamos rifando… Qué triste suena jajaja. Al final se vinieron con nosotras y después de asentarnos, fuimos al centro. Allí cambiamos los euros a coronas checas, ¿adivináis una cosa? NOS TIMARON. OTRA VEZ. ‘’No pasa nada somos turistas, nos tenía que pasar’’, esa fue una de las frases del finde. Luego nos dejaron en la plaza principalcomo dos horas merodeando… En ese tiempo estuvimos cenando y dando vueltas por ahí a descubrir rinconcillos de la ciudad.

Luego las dos chicas majas e incompetentes nos iban a llevar a un tour de cerveza. Primero a un bar en plan marroquí con telas en las paredes y tal, muy Gus según Lucía jaja, a mi me gusto bastante y la música no estuvo mal y había un montón de turistas de muchos sitios. ¿Lo mejor? Por 250 Coronas (10€), que venían incluidas en los 70€ que costaba el viaje entero, había barra libre de: cerveza, vino, sangría y chupitossss! Pues ya os imagináis cómo salimos de allí. Después fuimos a una discoteca, que tenías que dejar la chaqueta en la entrada de un supermercado (donde los carritos) y que al entrar te daban un chupito de anís, o algo por el estilo, pero dentro ya no era barra libre y nos cobraron por una cerveza 74 coronas (3€ y pico, una burrada) así que ahí nos tienes a nosotros entrando y saliendo de la discoteca todo el rato a por chupitos… (Pero bueno Carmen, a ver que va a pensar mi madre!) Después de esta discoteca venía otra y luego otra y otra… Pero nosotras queríamos salir el sábado a muerte, así que dejamos a Adri y Gus por Praga dándolo todo y nos fuimos al hostal (Esta parte espero escribirla algún día yo)

No es que estemos dándolo todo ahí, pero es una fotaza! Danke Alsu!


La siguiente parte de la historia transcurre a las 5 de la mañana cuando ya estábamos dormidas y estos dos desfasados llegan a la habitación, tirando paraguas (la del paraguas) y liándola parda. Iraia y yo los estuvimos aguantando durante un rato mientras ellos se comunicaban mediante morse (la del morse) y hablaban sobre
roncar/tirarse pedos y cosas varias. Nos contaron que estuvieron en la Roxy, que es una discoteca techno famosa de Praga, y nos empezaron a tomar el pelo a Iraia y a mí… (capullos).

A la mañana siguiente nos despertamos como pudimos y fuimos a desayunar. En el desayuno nos pusimos como cerdos y de paso nos abastecimos de comida para el resto del día. Una hora más tarde de la que estaba planeada, gracias a las dos chicas majas pero incompetentes, fuimos el castillo de Praga. Es encantador. Tiene una catedral pequeña pero espectacular, con unas vidrieras geniales y una arquitectura gótica preciosa. ¿Os sigo aburriendo sobre los edificios, la historia y esas cosas? Creo que no. Bueno sólo una cosilla, desde el mirador del Castillo se podía contemplar el centro de Praga, mejor una imagen que mil palabras:



Después del castillo un guía nos estuvo contando un poco la historia y bajamos hasta el centro, pasamos por el muro de John Lenon, que es un muro dedicado a él lleno de grafittis, me encantó, me recordó al East Side Gallery del muro de Berlín. Luego fuimos al museo de Kafka, donde había una fuente algo peculiar: constaba de dos maniquíes masculinos a los que se le movían las caderas y el agua salía de sus partes íntimas, y ahí estuvimos con la tontería enredando con los pobres hombrecillos de metal jaja.

Seguidamente nos dirigimos al Karlův most, el Puente de Carlos para los que no sepan checo, que es el puente más importante de Praga porque es el más antiguo y el único que conectaba el castillo con el centro de la ciudad.

Cruzamos el río Moldava por el puente que está al lado y así
pudimos ver el Karlův most en todo su esplendor. El guía nos llevó a la ciudad judía y pasamos por el cementerio judío, pero como era sábado no estaba abierto… Nos dejó en el centro centrísimo y las niñas y yo nos fuimos al hostal para descansar un poquito antes de salir por la noche.

Adri y Gus se fueron a cenar a un restaurante asiático, dónde a Paula le hicieron la de la Coca-Cola: a quien se pedía comida picante le traían un vaso pequeño de bebida, para que pidiera doble y tal, y tal.

Hay una cosa que no he dicho, porque he estado explicando la ruta que hicimos y tal, pero durante TODO el día los dos energúmenos estuvieron diciendo que nos iban a hacer bromas tales como: ‘’la del chorizo’’, ‘’la del coche’’,"la del recepcionista" (pero esa es demasiado para contarla aquí…), entre otras varias que ya no recuerdo porque se pasaron el día inventándose bromas que, seguramente, ni siquiera existían…

Y dicho esto, llega la mejor parte. Cuando llegaron al hostal estábamos durmiendo la siesta, y nos dijeron q fuésemos a comprar alcohol para beber por la noche antes de ir a la discoteca.
Adri y Gus se quedaron en la habitación haciendo de las suyas y nosotras fuimos a por nuestro amigo Alcohol. En el camino estuvimos pensando en bromas para hacerles a estos dos, pero no llegamos a ninguna conclusión. La Tienda más cercana estaba cerrada, y no sabíamos dónde podría haber otra tienda… así que nos quedamos sin alcohol… Pero nuestras cabecitas maléficas siempre están activas y se nos ocurrió que como había un bar en el hostel, pues también debería haber alcohol en el bar. Bajamos al bar que estaba oscurísimo y como pudimos cogimos una botella de MARTINI casi entera jajaja. Fue una misión con mucha adrenalina. Luego Iraia se metió en el baño a ducharse cuando de repente oímos: ‘’SERÁN HIJOS DE PUTA!!!!!!!!!!!!!!!!!!’’ y nosotras nos asustamos y vemos salir a Iraia del baño con la toalla y diciendo "LA DEL SALAMI", me han hecho "LA DEL SALAMI’’.

Que ¿qué es la del salami? Una bromita digna de Adri y Gus que consistía en poner una loncha de salami en medio de la ducha y un trozo de papel higiénico que ponía ‘’La del salami’’. Bueno, se podría decir que Iraia se cagó en todo lo cagable pero nosotros nos partimos la caja como pudimos y más. Bueno, ya empezamos con el trinken, cuando de
repente me doy cuenta que la escalera de mi litera (yo dormía arriba) NO ESTABA. ¿Qué había pasado? Que estos dos habían dado la vuelta a la litera completamente y para que no se notase habían dado la vuelta también a los colchones!!! ¿Desde cuándo los tíos piensan tanto? Dios mío, pues ahí tenéis "la de la escalera". En una de las que ellos se fueron le cogimos los calcetines a Adri y se los pusimos a las patas de la mesita que había en la habitación.

Esa noche íbamos a una discoteca súper famosa de Praga, la Karlovy Lazne, tenía 5 plantas con distinta música en cada una y es la más grande de centro Europa. Pagamos 120 coronas (5€, que no está nada mal), y ale ahí nos adentramos al mundo del desfase. En las plantas que más tiempo estuvimos fueron las de dancehall y techno. Tengo que hacer un inciso, mientras estuvimos con el guía por la ciudad, de vez en cuando Iraia se evadía a su mundo de yupi y empezaba a hacerse la autista, bueno pues eso mismo hizo por la noche en la sala techno, lo vivía. Y bueno Adri y Gus se fueron súper pronto porque son unos flojos, y nosotras nos quedamos dándolo tutti.


(Esta es la del picnic, que se encontraron a la llegada a la habitación)
Más tarde se fueron Iraia y Paula y quedamos las tres de turno: Mónica, Lucía y yo. Al fin decidimos irnos, no recuerdo a qué hora, pero algo así como las 6 de la mañana. Cuando llegamos, LA LIAMOS PARDA. Sí, señores y señoras, con todo nuestro pedo. Entramos por la puerta y están todas las maletas por ahí tiradas, y esta vez hicimos nosotras la del paraguas, encima unas cuantas de veces… Pegando gritos como si nada y riéndonos a carcajada limpia, hasta que vino el recepcionista y nos dijo que bajásemos el tono. ¿Le hicimos caso? NO. Y seguimos montando un escándalo increíble, hasta que vino otra vez y dijo que no quería echarnos, así que, que nos callásemos de una puta vez. Y fuimos a dormir.



A la mañana siguiente recogiendo todo, Adri ni se enteró de sus calcetines y nosotras estuvimos descojonadas con toda nuestra resaca. Desayunamos, cogimos provisiones para el resto del día y nos llevaron a dar una vuelta en barco por el río, sin más de tranquis y descansando de la noche anterior. Incluso alguna se echó la siesta (Iraia) y todo. Y después a esperar a coger el bus de vuelta.

Bella foto anche! Grazie Violeta =)
La vuelta fue tranquilísima, todo el
mundo dormido, un paraíso, vamos. Excepto porque a mi se me perdió la cámara de fotos y por lo tanto perdí TODAS MIS FOTOS.

El viaje fue la hostia y punto.